Una pregunta que nos hacemos frecuentemente cuando nos planteamos estas nuevas experiencias de enseñanza es: ¿Cómo evaluamos?
¿ Seguimos escribiendo como en los contextos antiguos: "debe rendir más"; o, en los mejores casos: "Se aprecia esfuerzo, persevere" o buscamos fórmulas más alentadoras para los estudiantes que tienen dificultades?
Muchos conocemos, por ejemplo, los dilemas a los cuales se ven enfrentados los estudiantes disortográficos, -incapaces de escribir adecuadamente un texto-, o, también, los otros, los que enmudecen ante la presencia de tres adustos profesores en una prueba oral.
¿Qué otras formas más amables de evaluación nos puede proporcionar la tecnología actual?
Para reflexionar sobre este tema, les dejo este poema de Pedro Miguel Obligado, titulado: Exámenes que solía llevar para discutir con mis alumnos en los días previos a las extenuantes pruebas:
Siempre sueño que estoy por dar examen
y se va a descubrir mi insuficiencia
que acosado por preguntas sin clemencia
no sabré contestar cuando me llamen.
Sufro como un artista en su certamen
como un preso que espera su sentencia
como todos, durante la existencia
pendientes de una prueba y un dictamen.
Quizás siento al soñar, que está en mi mismo
la sombra de la noche circundante,
y temo cual luz sobre el abismo.
Luego, cuando despierto cada día
veo que sigo siendo un estudiante
y debo dar examen, todavía.
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